viernes, 11 de julio de 2008

Oscar Wilde


Nueva Contración



El pecado fue mío; yo no había comprendido.


Así de nuevo la música aprisionada está en su cueva,


excepto ese lugar donde ola irregular y moribunda


impacienta con sus inquietos remolinos esta magra ribera.


Y en el pozo marchito de esta tierra


el verano ha cavado una tumba tan honda


que apenas puede el plomizo sauce ansiar


una plateada flor de la afilada mano del invierno.


Pero, ¿quién es aquel que por la ribera viene?


Amor, mira y pregúntate.


¿Quién es ése que viene con vestidos teñidos desde el Sur?


Es tu nuevo Señor, que besará


las no violadas rosas de tu boca,


y yo he de llorar, he de adorar, como antes.